Tuesday, May 13, 2014

Nueva manera de ver la vida

Tenemos que ir comprendiendo que el mundo y la vida como la conocimos está dejando de existir, y no hablo de nuestras pequeñas vidas, hablo de un sistema global e histórico de creencias sobre el cual estuvo basada la vida del mundo, de toda la humanidad.
 
Ese sistema de creencias es el que se está derrumbado progresivamente y cada vez un poco más rápido, y todas las cosas terribles que estamos viendo y viviendo tienen que ver con los esfuerzos que hacen los amos del sistema en caída, precisamente para evitarla. Lo que llaman los estertores de la muerte, los cuales parece que en buena parte, si no siempre, son violentos.
 
Tenemos que aprender: 
 
Primero, a soltar el pasado. Lo pasado pasó y punto. De él nos queda la experiencia, pero de él debemos deslastrarnos, ya no nos sirve, y quienes se aferran a él (a lo bueno y a lo malo de él) sufren profundamente. Los buenos recuerdos nos alegran el momento y disfrutamos el momento, pero ya. Eso es lo que fue: un momento.
 
Segundo, tenemos que aprender a no juzgar(nos) y con ello a perdonar(nos) y sobre todo a aceptar(nos) porque, aunque la mayoría de las personas aun no se dan cuenta, la raza humana es una, somos uno. Difícil, verdad?  pero eso es lo que nos dará paz individual y socialmente. Ese es a mi entender, el gran legado de Mandela. El luchó contra las injusticias cometidas por décadas contra su gente y pasó 27 años de su vida preso, pero en vez de gastar sus energías en acumular odio y resentimiento, comprendió, aceptó y perdonó. Y por eso, cuando llegó al poder buscó la forma de hacer justicia para todo el país y no venganza para una parte de él. Eso lleva a la paz.
 
Tercero. Los tiempos por venir van a ser cada vez mejores, pero como todo proceso global, va más allá de los tiempos individuales, así que, aunque ya estamos viendo los signos, no sabemos qué tanto veremos de este nuevo inicio.

Ánimo, lleva a tu vida las cosas que te hagan feliz y suelta el resto. Te vas a ir sintiendo cada vez mejor.
 
En los orígenes de los tiempos, un grupo de diablillos se dieron a la tarea de esconderle la felicidad al hombre y pasaron días analizando y discutiendo cuál sería el mejor lugar para ello, hasta que llegaron a la conclusión de que al hombre nunca se le ocurriría buscar la felicidad en su interior y allí fue donde la escondieron.
 
Claudia Roffe